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El científico colombiano invitado por la Nasa al lanzamiento del Endeavour cuenta la experiencia

Posted by msolarte on Feb 18, 2010 - 11:35 AM

Por considerarlo de interés para nuestros lectores, replicamos el artículo titulado “El científico colombiano invitado por la Nasa al lanzamiento del Endeavor cuenta la experiencia” publicado en la sección "Ciencia y Ecología" del periódico digital ElTiempo.com

AlbertoQuijanoVodniza

Alberto Quijano Vodniza (Izq.) junto a su hijo en el Kenedy Space Center

Imagen cortesía: Alberto quijano Vodniza

Se trata de Alberto Quijano Vodniza, director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño.

Crónica: Viaje a Kenedy Space Center

Recuerdo con mucha nostalgia los paseos que hacía con mi mamá y mis tías cuando era pequeño, hacíamos caminatas en las noches tranquilas de Pasto con el objetivo de contar las estrellas; ese fue mi primer acercamiento con la astronomía. Además, mi abuelo era yugoslavo y marino. Cuando él vino, trajo consigo muchos mapas e instrumentos de medición, entre ellos un catalejo. Con ese catalejo yo observaba la luna, y tuve una pequeña frustración porque no podía ver con claridad los enigmáticos paisajes lunares. La ansiedad de analizar las cosas más profundamente siempre me ha acompañado durante toda la vida.

Siempre fue un permanente deseo en mi vida asistir a un lanzamiento en NASA. Soy en cierta forma un producto de la exploración espacial: durante mi adolescencia pude presenciar por TV la mayoría de los viajes a la Luna. Eso para mí fue fantástico...

Ansiaba por consiguiente tener la suerte de estar algún día presenciando esos momentos. En los años 60-70, Estados Unidos desarrollaba la carrera espacial y la llegada del hombre a la Luna tuvo mucho impacto en mi vida. Con mis hermanos y mis primos pensamos en enviar un cohete al espacio exterior. Así que lo construimos y lo llenamos con mucha pólvora nariñense (bastante fuerte), creo que allí estuvo el error. También capturamos cinco mosquitos y los estuvimos entrenando para el viaje especial que iban a realizar. Creo que los mosquitos no estuvieron de acuerdo con ese entrenamiento.

Un 21 de diciembre empezamos el conteo, al estilo de los lanzamientos esplendorosos de la NASA. Mi primo Jaime, de tan solo 5 años, estuvo encargado de encender la mecha: ¡10, 9... 3, 2, 1, 0!, ¡Gran Explosión!... Nuestro cohete a pocos segundos del encendido perdió estabilidad, colisionó con gran cantidad de ropa que mi madre había colocado en el patio, y para colmo de males ¡explotó en pleno patio!, ¡todo fue un desastre! El gato de mi hermana se voló de la casa por una semana... No me pregunten por la suerte de los mosquitos. Fueron los primeros héroes espaciales. Mi padre, tremendamente enojado, prohibió el funcionamiento de la "nueva sede de la NASA" y tuvimos que contentarnos con mirar por televisión los viajes espaciales". Nota importante: ¡No les puedo decir aquí por qué seleccionamos a nuestro pequeño primo para que encienda la mecha!...

Ya siendo adulto, siempre busqué la oportunidad de viajar a NASA. En Octubre del 2007 asistí como ponente a un evento de la American Astronomical Society (AAS) en Orlando, Florida. Allí pude visitar por primera vez las instalaciones de NASA. Durante esos días estaba programado el primer vuelo del astronauta GEORGE ZAMKA. No pude presenciar el lanzamiento por cambio de la fecha.

Luego en octubre del 2008 participé también en un "meeting" de la AAS en la Universidad de Cornell y aproveché el viaje a USA para visitar nuevamente a KSC. Estaban en los pads dos transbordadores: El DISCOVERY y el ENDEAVOUR. El primero realizaría el mantenimiento de telescopio Hubble en octubre y el segundo, estaría en espera en caso de necesitar auxilio los astronautas del DISCOVERY... También no pude presenciar el lanzamiento debido a fallas que se presentaron en el sistema de transmisión de datos entre el Hubble y la Tierra. Nuevamente se postergó la misión, durante varios meses, y mi sueño de ver un lanzamiento se esfumó... ¡Ni siquiera me imaginé en esa época que luego estaría presenciando al ENDEAVOUR!...

Es febrero 7 del 2010... Gracias a la ayuda inmensa de la Dra. Adriana Ocampo, del Dr. Iván Ramírez y del Dr. César Ocampo, estoy con mi hijo Albertico en las tribunas de KSC. Estamos en el mismo lugar desde donde mucha gente ha mirado los lanzamientos del SATURNO V, otros cohetes y sobre todo los lanzamientos de los transbordadores... ¡No lo puedo creer!... Hace bastante frio en esta época en Cabo Cañaveral a pesar de estar al nivel del mar. Me preocupa el frio que siente mi hijo. Yo estoy acostumbrado al frio... lo soporto en mi ciudad que está localizada a 2.500 metros sobre el nivel del mar... ¡No me importa! Muchas veces he trabajado en camisa a altas horas de la noche en mi ciudad... Me concentro mucho en la investigación y el frio pasa a segundo lugar.

Estoy grabando en mi memoria todos los momentos, todas las vivencias ¡Es un espectáculo único!... No sé como a la mayoría de la gente no le interesa la ciencia... Se están perdiendo de una gran oportunidad. La ciencia es emocionante... es la vida misma... Están en juego gran cantidad de aspectos materiales y espirituales.

Volviendo a KSC... Todo parecía estar funcionando correctamente. Cómo físico y conocedor de la electrónica, sé muy bien que el transbordador es una máquina muy compleja, la máquina más compleja que ha diseñado el hombre... y cualquier problema puede dañar nuestros sueños... Falta poco para el despegue... todo está en orden. Pero sobre las condiciones meteorológicas nada se puede hacer... ¡Grandes nubarrones destruyeron nuevamente nuestros sueños!... NASA detuvo el lanzamiento del ENDEAVOUR... Mentalmente miles de recuerdos aparecieron en el escenario mental... y otra frustración más se dibujó en nuestros ojos y en nuestros ceños. El lanzamiento se aplazó para el día siguiente.

Durante la mayor parte del día 7 de febrero la pasé con mi hijo, mirando el cielo (bastante nublado) y los pronósticos no prometedores en muchos casos sobre el estado del clima en la nueva hora del lanzamiento. Realmente no teníamos muchas esperanzas.

Es ahora el amanecer del 8 de febrero. Se pueden mirar algunas estrellas en el cielo de Cabo Cañaveral, pero mis esperanzas son pocas. El frio continúa atormentando la piel de mi hijo... Estamos nuevamente en las sencillas graderías que han sido testigas durante muchos años de grandes triunfos y también de algunas catástrofes. Las luces que alumbran el escenario del transbordador con sus grandes rayos tratan de quitar las nubes que se forman ocasionalmente. Estamos mirando el inmenso contador, el contador que también en otros tiempos y para otras personas ha indicado el instante preciso en que el corazón debe prepararse o no para emociones intensas. Ayer el contador se quedó muerto en 20 minutos eternos, ¡Hoy ya está en 9 minutos!... Todo parece indicar que las cosas pueden funcionar. Los aviones de NASA revolotean examinando las condiciones del cielo... El espectáculo no puede ser más hermoso: Hay una luna menguante rojiza a baja altura...Son las cuatro de la mañana en mi reloj. Mi corazón late fuertemente, como en las primeras emociones del amor... El contador empieza su carrera regresiva al anhelado cero. Nuevamente se avivan las esperanzas...  Ahora todo indica que por fin vamos a presenciar un lanzamiento... Me pellizco la piel... ¡no estoy soñando!... Los recuerdos de infancia... los sueños... por fin hechos realidad... Estoy a pocos kilómetros de la máquina más poderosa, a muchos kilómetros de mi ciudad y a pocos latidos del corazón del sueño más bello... Falta muy poco... El himno de Estados Unidos es interpretado por una voz femenina fuerte y repleta de armonía... (Siempre me  ha gustado el himno de Estados Unidos... Tal vez fue un signo premonitorio en mi vida)...

Falta muy poco... Mis ojos se llenan de lágrimas... Toda la armonía converge en KSC: el himno... las luces...la mirada del público en un solo destino. Se apagan algunas las luces... 10, 9, 8... ¡No puede ser! Estamos en el conteo final... 7, 6, 5... Nuestros corazones laten... el tiempo se hace inmensamente largo... no sé si filmar el momento, tomar fotografías o simplemente mirar... ¡4, 3, 2, 1, 0 IGNITION!... ¡ESPECTACULAR!... lo que sigue ¡solo un poeta lo puede describir! La noche se ha transformado en día...Ha nacido otro sol... una explosión controlada hace nacer nuevas tonalidades de colores en el cielo... El sonido de la explosión llega retardado...su intensidad nos indica el nivel de la energía que está en juego ¡Es IMPRESIONANTE EL ESPECTÁCULO!... No hay palabras para describir la emoción... Mi alma ha recobrado la ternura perdida en algunas ocasiones... El tiempo ahora corre rápidamente...quisiera con el atrapa sueños que me regaló una de mis hijas, capturar para siempre los instantes vividos. A mi lado está mi hijo tomando muchas fotos y asombrado del espectáculo. El es músico y juega con la armonía...ojalá pueda algún día transportar los colores y sentimientos de la explosión a las notas de una canción. Yo ya las tengo guardadas en mi corazón... Desafortunadamente no las puedo expresar... No hay forma de comunicar los sentimientos fuertes sino a través del arte... y yo no soy artista... soy un amante de la ciencia. Espero si poder algún día escribir la belleza sentida en algunas ecuaciones...

¡MUCHAS GRACIA! Querida Doctora Adriana, apreciado Doctor Iván, muchas gracias a todo el personal de NASA que nos permitió vivir uno de los episodios más bellos de mi vida científica.

Alberto Quijano Vodniza
Master en Física-Universidad de Puerto Rico
Fundador y Director del Observatorio de Pasto

*Cortesía de la Universidad de Nariño


 

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